Eduardo Andres.

Nothing else matters.

Opiniones personales: ¿Y ahora qué sucede en Venezuela?

Quiero comenzar aclarando que soy opositor. Tengo 19 años y he estado en contra del régimen desde que tengo uso de razón. Tengo cara, identidad, mente y personalidad. Soy estudiante de Derecho y entiendo todas (o casi todas) las aberraciones en cuanto a materia legal y política se han llevado a cabo dentro de este país. Nací acá en Maracaibo, Venezuela y por eso más que dolerme, me preocupa lo que el país, mi país, está viviendo. 

Hace 3 días, el Vicepresidente (no oficial), Nicolás Maduro, anunció al mundo la noticia más importante que alguna vez se haya transmitido. Quizás el hombre más emblemático, polémico, mediático, popular y poderoso que ha existido y existirá en el continente latinoamericano, Hugo Rafael Chávez Frías, falleció en Caracas a los 58 años de edad, luego de haber batallado con un cáncer que lo aquejaba desde mediados de 2011.

Quien durante 14 años fuera para unos la personificación del verdadero amor al pueblo, del dolor por las carencias de aquellos menos privilegiados, de la lucha contra la opresión de las naciones latinas; fue para otros el sembrador del odio reinante en el país, el que acabó con la economía, la empresa privada, el estado de derecho y con un porcentaje de inseguridad y muertes violentas mayores a los de un país en guerra. Ese hombre, que en cadena nacional ordenó aprehender a cuanto disidente quiso y pudo, desapareció y dejó huella por donde quiera que pasó, así como también un vasto legado, pero más aún, un enorme mar de dudas sobre lo que será el futuro de un movimiento político conocido como “chavismo”, la continuidad de su llamada “Revolución Bolivariana” tomando como base el “Socialismo del Siglo XXI” y el futuro de la nación. 

Chávez marcó una generación; mi generación. Por sobre todo marcó la manera de pensar, de sentir y de vivir en Venezuela. Sus más fieles seguidores y colaboradores intentarán continuar la obra que Chávez comenzó en 1992 con el (fallido) Golpe de Estado al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Ante este planteamiento se desarrollan las siguientes interrogantes: 1) ¿Lograrán continuar la obra de Chávez? ; 2) ¿Qué sucederá en Venezuela tras la muerte del líder de la Revolución Bolivariana? Es innegable que ambas preguntas generan preocupación, y pueden tener diversas respuestas, por tanto es necesario analizar los distintos factores que ahora se presentan. 

En primer lugar: Hugo Chávez fue un hombre amado por muchos, odiado por otros. Su característico carisma, sentido del humor y facilidad para expresarse ante los medios de comunicación le valieron la suficiente popularidad para levantarse con la victoria hasta en 4 elecciones presidenciales. El chavismo se convirtió casi en un culto; una religión. Sus más fieles seguidores acudieron y han acudido en estos casi 3 días a seguir la procesión y posterior velorio del (ahora) ex Presidente de la República, con una devoción similar a la que puede sentirse por un Dios. La ciudad capital se ha convertido en estos días en el más grande desfile de seguidores de un régimen, con magnitudes jamás vistas en la historia republicana de nuestra nación. Los “chavistas” literalmente duermen a las afueras de la Academia Militar de Caracas, esperando para darle el último adiós al hombre que (según ellos) jamás les dio la espalda. 

Es importante resaltar el hecho de que en “la despedida” de Hugo Chávez al país en cadena nacional el día 8/12/12, declaró su última voluntad a sus fieles seguidores. El caudillo señaló que “si sucediera algún hecho, alguna circunstancia sobrevenida, que me impidiera continuar al frente de la Presidencia de la República, ustedes deben elegir a Nicolás Maduro como Presidente de la República”. Señalo el “deben” porque implícitamente lo dejó como una (de sus tantas) órdenes que al pie de la letra debe y será cumplida. Los ríos de gente adeptas al difunto caudillo elegirán a Maduro como Presidente porque así lo ordenó el líder. Porque esta fue su última voluntad y debe ser cumplida para la continuidad de la Revolución Bolivariana. 

Es evidente que la mayoría (por no decir todos) los poderes públicos están al mando del PSUV. Pero esto no implica que existe o haya existido fraude en las elecciones en cualquiera de sus ámbitos. Por el contrario, todas las victorias obtenidas por el caudillo y su gente gozan de legitimidad electoral. ¿En qué me baso para decir esto? Es simple. Muy simple, de hecho. Por la sencilla razón de que el chavismo nos supera en masas. Sus porcentajes son cada vez mayores porque el pueblo es cada vez más pobre, y esto hay que atribuírselo a Hugo Chávez. Yo siempre he dicho que el Comandante Presidente se encargó de “moldear” a su pueblo y así asegurarse la perpetuidad en el poder. Desafortunadamente, perdió la batalla más importante de su vida. 

Por esto es que llego a la siguiente conclusión: Sea quien sea el candidato de la oposición en las venideras (e imprevistas) elecciones presidenciales, Nicolás Maduro se alzará con una aplastante victoria. ¿El motivo? Hugo Chávez. El amor hacia el difunto líder hará que las masas se movilicen con mayor fuerza que en las elecciones del 7 de Octubre y los resultados serán aún mayores. De hecho, será aquí, en las únicas elecciones donde Chávez no participará, en las que conseguirá sus ansiados “10 millones de votos”. 

En segundo lugar: Es importante que lo señalado en el punto anterior se de. ¿Por qué? Simple. Es necesario e importante porque el chavismo, la Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI son todos grandes componentes de una enorme bomba que tiene poco menos de 14 años gestándose y que detonará en cualquier momento. ¿No sería eso entregarse (nuevamente) a las diabólicas manos del chavismo? Quizá unos lo vean de esta forma, pero yo personalmente no lo veo así. Porque con todos los Poderes Públicos y los organismos del Estado en manos del PSUV es imposible lograr una gestión gubernamental recuperadora, ni aunque seas Henrique Capriles Radonski. Es un hecho que la bomba explotará, y si lo hace con un gobernante opositor en el poder, sería Hugo Chávez y todo su clan los que quedarían como los buenos de la película. 

En conclusión: Nicolás Maduro obtendrá la Presidencia de la República, pero esto no significa que gobernará durante 6 años. No. Su período no gozará de la extraña inmunidad que rodeó a Hugo Chávez durante casi 14 años de gestión. Los partidarios del difunto líder comenzarán a cuestionar la capacidad de gestión del futuro Presidente y reprocharán a su nuevo líder que “no era así como lo hacía el Comandante”. En definitiva, la bomba explotará en las manos de Maduro y un nuevo renacer político tendrá lugar en Venezuela. 

Prepárense, porque vienen tiempos difíciles, pero siempre habrá calma después de la tormenta y el bien siempre reinará sobre el mal.

Eduardo R. 

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